El mar es un reflejo de nuestra vida.
Sus olas, más pequeñas o más grandes, son los momentos por los que pasamos.
Nosotros, somos la barca que intenta proceder en su viaje sin lastimarse, sin embargo nunca se consigue.
El mar, lleno de obstáculos como las olas, las ventiscas, los tsunamis... nos plantea un reto. Llegar sano y a salvo de todo lo que nos rodea. Esos obstáculos nos pueden herir e incluso acabar con nosotros, pero eso depende de dónde estés navegando.
En la vida, igual que en el mar, esos obstáculos nos persiguen, puede que para saber si somos suficientemente fuertes para seguir ese rumbo o cambiar hacia otro. De ellos no dependerá nuestro viaje, sino de cómo nos enfrentemos a ellos.
Lo que sí sé, es que hay que persistir en el viaje, hay que conseguir llegar a todos nuestros destinos y así cumplir nuestros objetivos.
Lo más importante es no rendirse.
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| ~Sant Pol de Mar, 2016~ |